Doctora Patricia Fernández López

  • Alcaldesa de Archena y dentista
  • 31 de Ene, 2013

Alcaldesa de Archena y dentista

La doctora Patricia Fernández López es la alcaldesa de Archena (Murcia) desde 2011, momento en el que el Partido Popular ganó las elecciones municipales con mayoría absoluta. Antes de alcanzar este cargo, la doctora Fernández ya había sido concejal de dicho municipio durante ocho años. Tal y como reconoce esta profesional, “desde pequeña siempre he querido ser dentista, pero la política es un mundo que me apasiona, por lo que he decidido compaginar ambas ocupaciones en estos momentos”. Aunque reconoce que su etapa en la política no será para siempre, la doctora Fernández ya cuenta con un bagaje sorprendente en este terreno: durante siete años fue presidenta local de Nuevas Generaciones del Partido Popular y actualmente es miembro del Comité Ejecutivo Regional de dicho partido, donde ocupa el cargo de secretaria de Igualdad.

¿Cómo llega a la política una odontóloga?
Desde que era muy joven me sentí atraída por la política: con 16 años me afilié a Nuevas Generaciones del Partido Popular, aunque no tuve una participación activa hasta mucho después. Cuando estaba en el quinto curso de la carrera de Odontología, el anterior alcalde de Archena, Manuel Marcos Sánchez Cervantes, me ofreció formar parte de su lista y presentarme junto a él como concejal. Fue algo muy importante para mí, que me hizo mucha ilusión, pero mis padres me aconsejaron que primero terminara la carrera y, una vez finalizada, me metiera en política, si ese era mi deseo. Siempre he tenido muy claro que mi vocación es la Odontología, pero mi pasión actual es la política. La actividad política es un tren que ha pasado por mi puerta y al que he decidido subirme no sé aún por cuánto tiempo. En cualquier caso, estoy muy orgullosa de haberlo hecho así.
En 2003 terminé la licenciatura de Odontología y también formé parte de la lista del Partido Popular de Archena para las elecciones municipales que se celebraron ese año. Así, mi titulación como odontóloga llegó casi a la vez que mi primer cargo de concejal, que finalmente se prolongó durante ocho años –dos legislaturas–. Los últimos cuatro años, desde 2007, también compaginé la concejalía con los cargos de primer teniente de alcalde y portavoz del equipo de gobierno municipal. Asimismo, desde 2003 a 2010 fui presidenta local de Nuevas Generaciones y en estos momentos soy miembro del Comité Ejecutivo Regional del Partido Popular, donde ocupo el cargo de secretaria de Igualdad.

Tras esta intensa trayectoria política, ¿cómo se produjo el salto a la alcaldía?
El salto fue, en primer lugar, una gran sorpresa. En agosto de 2010 el Partido Popular de Archena me propuso encabezar la lista para las elecciones municipales de 2011. Fue una propuesta que no esperaba en absoluto. Aunque había sido la primera teniente de alcalde en la legislatura anterior, también hay que reseñar que entre mis compañeros había otras personas muy válidas. Esta elección supuso para mí un gran orgullo, pero tuve que sopesar muy bien lo que suponía aceptar el ofrecimiento. Ser el máximo representante de mi pueblo es una gran responsabilidad, que conlleva muchos sacrificios y mucho trabajo. Dada mi experiencia, sabía perfectamente a lo que me exponía, pero acepté la propuesta y estoy muy feliz de haberlo hecho.

Después de ocho años como concejal, ¿no es una aspiración natural querer ser la alcaldesa?
Nunca ha estado entre mis planes llegar a la alcaldía. En mi opinión, no hay mayor orgullo que el de representar a tu pueblo y defender los intereses de tus vecinos, pero jamás en mi etapa de concejal había pensado en ser algún día la alcaldesa; de hecho, en el proceso de mi elección yo le insistí mucho al anterior alcalde para que él encabezara nuevamente la lista conmigo a su lado. A veces las cosas llegan sin buscarlas.

¿Por qué cree que pensaron en usted en su partido ?
Es difícil hablar de uno mismo. Creo que para mi elección pesó mi experiencia en el Ayuntamiento y, posiblemente, también mi juventud y mi cercanía a la gente. Siento una gran pasión por la política y un profundo amor por mi pueblo. Mis vecinos saben que siempre tienen la puerta de mi despacho abierta. Por mi parte, intento que esta actitud no quede sólo en una voluntad; yo misma les animo a que me planteen sus inquietudes.

Integrarse en el mundo de la política con 16 años no es habitual. ¿Qué le atrajo de la política en aquel momento?
Mi afiliación a Nuevas Generaciones se produjo porque quería manifestar de algún modo una serie de convicciones que ya tenía. No me integré para participar activamente, pero sí es cierto que mi ideología encajaba muy bien con la del partido. Por otra parte, estoy muy orgullosa de ser cristiana, creyente y practicante, y ese perfil estaba mucho más cerca del Partido Popular que de otras formaciones políticas. Seguramente, este último aspecto fue de los más determinantes para que me integrara en el ambiente político.

Después de haber conocido la política desde diferentes perspectivas, ¿es como se la imaginaba en sus inicios?
No tiene nada que ver. Desde fuera se ve la política de una manera, pero no se conoce realmente este mundo hasta que no estás dentro y compruebas todo lo que implica un cargo en cuanto a responsabilidad y esfuerzo. Por ejemplo, durante mis ocho años como concejal aprendí muchísimo del trabajo que se hace en el Ayuntamiento, tenía mucha relación con el alcalde y conocía plenamente su dedicación; sin embargo, no fue hasta que me senté en el sillón de la alcaldía y empecé a gestionar cuando percibí realmente todo el trabajo que supone ser el máximo representante de un pueblo de 20.000 habitantes como Archena. Es una gran responsabilidad.
En estos momentos, una parte de la sociedad ve al político de una manera injusta, con una visión totalmente errónea. Los medios de comunicación se hacen eco del político que ha robado fondos públicos o que ha tenido una actuación reprobable, pero no podemos caer en el error de generalizar y juzgar a toda la clase política por lo que haya podido hacer un grupo reducido de sus miembros. La inmensa mayoría de los políticos son personas honradas; en mi caso particular, es una de las virtudes que destaco. Creo en la política y defiendo a las personas que deciden asumir un cargo público por vocación de servicio. En mi caso, podría dedicarme únicamente a la Odontología y trabajar tranquilamente en mi clínica –económicamente sería mucho más interesante–, pero me he metido en política porque creo que puedo aportar mucho a mis vecinos.
Trato a menudo con muchos alcaldes y prácticamente todos ellos son personas trabajadoras que, en un momento determinado, han asumido un cargo político para defender los intereses de su pueblo. Por desgracia, la imagen actual del político se ha generalizado en el sentido más negativo, por lo que pienso que ha llegado la hora de que los políticos con vocación de servicio demostremos que la realidad es otra.

La mala imagen de una parte de la política viene dada por comportamientos irregulares de algunas personas con cargos públicos relevantes. ¿Qué siente al conocer estos hechos?
Da rabia que la mala imagen de la política se generalice. La prensa siempre destaca más un acto negativo que los positivos, porque estos últimos son los cotidianos y la gran mayoría. En cualquier caso, soy de la opinión de que quien hace algo malo desde su cargo público lo debe pagar, según dicte la Justicia e independientemente del partido político al que pertenezca. Las irregularidades o los abusos no deben tener cabida en la política. Estamos para servir a los ciudadanos, no para favorecer intereses particulares.

¿Cómo es su día a día al frente del Ayuntamiento de Archena?
Suelo llegar a trabajar a la ocho de la mañana y la agenda está llena de entrevistas, reuniones de trabajo, visitas de vecinos de Archena y también de personas de fuera del pueblo que desean realizar inversiones o llegar a algún tipo de colaboración. Siempre intento salir a la calle para escuchar las demandas de mis conciudadanos; es muy importante para un alcalde palpar la realidad del pueblo y no encerrarse en el despacho.
La actividad es frenética. Se es alcalde las 24 horas del día y los 365 días del año. Es un trabajo que exige muchos sacrificios; por ejemplo, puedo estar dos o tres meses seguidos sin tener ni un solo fin de semana libre.
Archena tiene 20.000 habitantes y, aunque está creciendo mucho, todavía tenemos el carácter cercano de los pueblos, por lo que todos los ciudadanos quieren que el alcalde esté acompañándoles en sus actos importantes. Estoy muy orgullosa de mi equipo de concejales y por mi parte no habría ningún problema en delegar la representación en determinados momentos, pero los deseos de los vecinos es tener a la máxima autoridad local a su lado. Hasta cierto punto es comprensible.

¿La gran sacrificada es la familia?
La agenda de un alcalde es difícil compaginarla con la familia o los amigos, pero me esfuerzo por sacar tiempo para estar con los míos. Ellos son para siempre, mientras que la política es una etapa transitoria en mi vida y seguramente, no sé aún cuándo, llegará un momento en el que la deje a un lado.
Aún no tengo hijos, pero está claro que mi marido o mis padres querrían que estuviera más tiempo con ellos; no obstante, entienden perfectamente mis obligaciones y mis responsabilidades.

Archena es un municipio conocido por su balneario, pero ¿qué otros potenciales económicos tiene?
Archena tiene dos grandes pilares económicos: el turismo, motivado en gran parte por el balneario, que es uno de los mejores de Europa, y la industria, especialmente la del sector conservero.
Es un pueblo enclavado en el Valle del Ricote, a 24 kilómetros de la capital murciana, y que poco a poco ha ido creciendo. Pese a la compleja situación económica nacional, en estos momentos puedo afirmar que Archena está estable en este sentido. Además, y muy importante, hay paz social.

¿Cuáles son los grandes retos de su mandato?
Mi principal objetivo, que además exige un esfuerzo cons­tante, es estar al lado de mis vecinos. En estos momentos complicados, el Ayuntamiento tiene que estar cerca de los archeneros, sobre todo de los que lo están pasando mal. Cuando finalice mi etapa política, me gustaría que mis vecinos me recordaran por mi cercanía y mi trabajo para defender sus intereses. Toda la parte de las inauguraciones y las fotos ahora mismo está en un segundo o tercer plano; no es algo que me interese especialmente.
En cuanto a proyectos concretos, tenemos previsto construir un nuevo colegio y terminar las obras del Teatro Municipal de Archena. Asimismo, estamos trabajando mucho para intentar atraer la inversión extranjera. Hace pocos meses recibimos la visita del jefe del Departamento de Asuntos Ejecutivos de los Emiratos Árabes Unidos, Khaldoon Al Mubarak, que también es presidente del equipo de fútbol Manchester City. Estamos trabajando para alcanzar acuerdos internacionales que aporten dinamismo a la economía municipal.
En Archena, y en general en la Región de Murcia, tenemos una industria de calidad que debe buscar salidas para sus productos fuera de nuestras fronteras. En España el consumo no está creciendo como nos gustaría y debemos profundizar en los contactos con el exterior para favorecer el desarrollo industrial.

Ahora mismo lidera el Ayuntamiento de Archena y forma parte de la Ejecutiva del Partido Popular en Murcia. ¿Qué aspiraciones tiene en política?
En estos momentos, no tengo intención de ir más allá de la alcaldía. Mi mayor orgullo es ser la representante de mi pueblo. Políticamente, creo que he conseguido lo máximo con mi puesto actual. No tengo aspiraciones para saltar a otros terrenos que no sean los de mi pueblo y su entorno.
Su predecesor en el cargo estuvo 16 años al frente del Ayuntamiento. ¿Se plantea estar un tiempo similar?
Ni mucho menos. Mi compromiso es por cuatro años y no tengo decidido qué haré después, pero tengo claro que no estaré 16 años como alcaldesa. Hoy no está en mis planes.

¿Engancha la política?
Si te gusta lo que haces, sí. Mi experiencia me dice que, si trabajas con honradez y humildad, es una actividad muy atractiva. El alcalde tiene un gran abanico de posibilidades para intentar ayudar a sus vecinos; de hecho, se consiguen logros importantes para el municipio.

¿Tiene referentes en política?
No tengo una figura idealizada, pero sí admiro mucho el trabajo que está haciendo el presidente del Gobierno. Sólo le conozco de un par de actos y nunca he tenido una conversación con él, pero creo que es un señor de los pies a la cabeza y una persona formada, que es lo que tiene que ser un político. Ha sido muy valiente porque ha cogido un toro muy difícil de lidiar, como es España en estos momentos. Creo que los españoles debemos agradecérselo.

¿Hay buena relación entre los gobiernos locales y los autonómicos o el central?
Lógicamente, como alcaldesa tengo un trato más directo con las autoridades de mi Comunidad Autónoma. Siempre he tenido las puertas abiertas de los despachos de los diferentes consejeros murcianos, incluso con el presidente de la Región, Ramón Luis Valcárcel, tengo una relación fluida, directa y magnífica; él es otro de mis referentes en política. Con el Gobierno central la relación es distinta porque los cauces no son tan directos.

En estos momentos se habla mucho de las duplicidades de las administraciones. ¿Cuál debe ser el papel de los gobiernos locales?
En este punto debo hacer una crítica constructiva: es verdad que hay competencias que necesitan de una mejor regulación por el bien de todas las administraciones. Bajo mi punto de vista, los gobiernos locales deberíamos recibir más atención porque, sin duda alguna, somos quienes estamos al pie de la calle y tenemos un contacto directo con los ciudadanos. Conocemos de primera mano los problemas de nuestros vecinos y eso hace que seamos más sensibles a sus inquietudes. Cuando un ciudadano tiene un problema, su primer paso es dirigirse a su Ayuntamiento a buscar soluciones.

Usted ganó las elecciones de 2011 con mayoría absoluta. ¿Es tranquila la vida política en Archena?
Los ciudadanos depositaron su confianza en nuestra lista para un periodo de cuatro años, pero es innegable que los votos se ganan día a día. Una mala contestación a un vecino puede hacer que se pierda su respaldo y el de su familia para siempre. Nunca debemos caer en el error de creernos intocables. El apoyo de los vecinos, reflejado en los votos, se otorga con una serie de condiciones. Ganarse la confianza de la gente es una tarea constante de todo el equipo de gobierno y también de otras muchas personas que trabajan por el bien común. Yo encabecé una lista de 20 personas, pero no puedo olvidar a otras personas que también colaboraron en nuestro triunfo.
En estos momentos, el escenario político en Archena es tranquilo. Tenemos buena relación con los demás grupos políticos, pese a que cada uno defiende sus planteamientos según sus preceptos ideológicos.

¿Exponerse a la opinión pública implica renunciar a una parte de su personalidad?
Como alcaldesa, tengo muy presente que todos los vecinos pueden analizar mi comportamiento. Mi forma de ser, mis principios o mi ideología no cambian por ostentar este cargo, pero lógicamente sí cuido mucho más mi imagen y mi actitud.
Quienes nos dedicamos a la política sabemos que nuestra imagen hacia el exterior es muy importante, pero en absoluto esto debe transformarse en frialdad y distanciamiento. La cercanía es un valor que debe prevalecer en un alcalde.
Usted compagina el cargo de alcaldesa con el ejercicio odontológico en su clínica de Cieza. ¿Cómo gestiona su tiempo para atender sus dos ocupaciones?
La clínica siempre ha estado abierta y yo sigo atendiendo a mis pacientes tres tardes y una mañana en semana. También trabaja a mi lado otro compañero, así como un equipo de auxiliares, lo que hace posible el trabajo diario. Suelo respetar al máximo los horarios de la clínica, pero es cierto que siempre están sujetos a la agenda municipal y a los imprevistos que puedan surgir.
Desde que entré en política nunca he estado liberada ni quiero estarlo; es más, es una condición que puse a todos los miembros de mi lista electoral. Recibimos una gratificación del Ayuntamiento, pero nuestra fuente de ingresos está en nuestro trabajo.
Soy muy feliz ejerciendo la política, pero no me veo sin trabajar en la clínica. Además, me viene muy bien atender a mis pacientes, porque supone cambiar totalmente la dinámica del día. Es una pausa momentánea y, a la vez, una inyección de fuerza y vitalidad. También me viene bien que la clínica esté en Cieza, un municipio cercano a Archena, porque así mis pacientes no son a la vez mis vecinos.

Pero sus pacientes conocen su cargo de alcaldesa en Archena. ¿Cómo convive con esta popularidad?
Lo llevo muy bien. A veces algún paciente me comenta que me ha visto en la televisión o en algún periódico, pero generalmente no pasan de ahí. Creo que ellos me identifican como su dentista, pero a la vez están orgullosos de que una persona joven, como es mi caso, haya decidido entrar en política por vocación de servicio. En estos momentos de situación económica complicada, mis pacientes me dan muchos ánimos para que siga trabajando por el bien común.

¿Por qué se hizo dentista?
Mi vocación se remonta a mi infancia: nací con paladar abierto y me tuvo que operar el doctor Méndez Trujillo, en Murcia. Después, hasta los 18 años, este profesional y su equipo me hicieron un seguimiento estupendo, siempre con mucho cariño. Tengo muy buenos recuerdos de mis visitas al dentista y esto hizo que me atrajera el mundo de la Odontología como salida profesional.
Obtuve la titulación en la Universidad de Murcia y luego hice el Máster de Cirugía e Implantología que imparte el doctor José Luis Calvo Guirado en el mismo centro académico.

¿Cómo es el ejercicio clínico en esta parte de Murcia?
Particularmente, me resulta muy agradable porque es una forma de ejercer muy cercana al paciente. Hago Odontología general, con especial dedicación a la cirugía y los implantes, y el ambiente de trabajo es francamente bueno. El trato con el paciente es muy directo y se establece una relación basada en la confianza.

¿Existen problemas de plétora profesional e incremento del paro?
La competencia es cada vez mayor, pero, bajo mi punto de vista, los profesionales debemos centrarnos más en nuestro trabajo y no caer en la queja constante. Intento ser positiva y pensar que con nuestro esfuerzo podemos sobreponernos a las dificultades.

¿Cómo se imagina dentro de unos años?
No sé cuándo terminará mi etapa política, pero lo que sí tengo muy claro es que dentro de mis ilusiones laborales está crear una gran clínica. La que tengo actualmente funciona muy bien, pero quiero crecer en este sentido y montar un centro odontológico de más envergadura.

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