• Para conocer la meteorología, lo fundamental es la observación de nuestro entorno

Doctor José Antonio Calvo Azpeitia

  • Dentista y meteorólogo
  • 04 de Nov, 2013

Dentista y meteorólogo

¿Cómo un dentista se introduce en el campo de la meteorología?

En mi caso fue primero la meteorología. Conocer el clima y los fenómenos meteorológicos es algo que me ha atraído desde siempre. Recuerdo que de niño tenía un cuaderno en el que apuntaba las temperaturas máximas y mínimas y si llovía o no. En mi casa no tenía antecedentes en este campo –mi padre era dentista y tanto en mi familia paterna como en la materna había mucha tradición médica–; sin embargo, sí recuerdo que se le prestaba mucha atención a la información del tiempo que se emitía en la televisión. 
A medida que fui haciéndome mayor me di cuenta de que la meteorología era importante para organizar mi tiempo libre. Me gusta mucho montar en bicicleta, la pesca, el esquí de travesía o la fotografía de la naturaleza, y para todo esto es fundamental conocer el tiempo que va a hacer. Después, cuando ya he tenido hijos, saber el tiempo previsto sigue siendo un tema importante para la planificación de nuestras actividades.
 
¿Se formó en meteorología?
No, soy un autodidacta. Siempre he leído mucho sobre todo lo relacionado con la naturaleza y desde que existe Internet la información ya es accesible para cualquier persona con interés. La red es una herramienta fundamental para tener acceso a la información que manejan las agencias de meteorología, a los diferentes modelos (mapas) de previsiones o a libros en los que se profundiza en un tema determinado, pero también para estar en contacto con otros aficionados e intercambiar información.
No obstante, para conocer la meteorología lo fundamental es la observación de nuestro entorno. Siempre hay que estar atento para ver lo que pasa, cómo evolucionan los días y el comportamiento de los diferentes fenómenos climáticos. Otro aspecto crucial es conocer la zona geográfica concreta en la que haces las predicciones. Cada región tiene su propio microclima y unos mismos fenómenos no se comportan igual en un lugar u otro. Por ejemplo, en La Rioja tenemos un clima definido por el valle del Ebro, que se enmarca entre dos cordilleras; así, cuando llegan las borrascas del norte es muy probable que se vean paralizadas por la Sierra de Cantabria, lo que hace que no llueva como en otras zonas del norte de España.   
Ahora tenemos a nuestra disposición miles de datos que nos indican qué tiempo puede hacer en los próximos de días, pero en el pasado la observación era la que permitía a los pastores y al resto de la gente que vivía en el medio rural saber qué tiempo les esperaba. Todo ese conocimiento yo lo respeto mucho porque tiene un gran valor. Si observamos el comportamiento de los animales, la forma de las nubes o el color del cielo podemos saber mucho del tiempo que se avecina.    
 
En su caso, ¿cuándo se produce el salto de tener una curiosidad por el tiempo a consolidarse como una afición a la que dedica buena parte de su tiempo?
La curiosidad por la meteorología siempre me ha acompañado; de hecho, en el momento de elegir una carrera universitaria me planteé la posibilidad de estudiar meteorología, aunque la deseché por la gran carga de conocimientos físicos que requiere. Mi perfil se enmarcaba más en el gusto por el campo, los animales y las ciencias. 
El paso definitivo para consolidar la afición y dedicarle más tiempo se produjo hacia 2004, cuando monté mis dos estaciones meteorológicas, una en el centro de Logroño, muy próxima a mi clínica, y otra en el municipio de Sojuela, a 16 kilómetros de la capital riojana en dirección sur. Las dos estaciones recogen los datos automáticamente las 24 horas del día y en ellas tengo instaladas dos webcams para emitir la imagen del tiempo en directo. Toda esta información, y muchos otros enlaces meteorológicos, queda recogida en mi web (www.josecalvo.net). Posteriormente, creé mi blog (http://meteosojuela.blogspot.com.es/) y en él hago los pronósticos del tiempo para La Rioja, subo mis fotos y mapas, pongo enlaces a otros sitios relacionados con la naturaleza, etcétera.
Más recientemente, hará unos dos años, también me introduje en el ámbito de las redes sociales –Facebook y Twitter– y desde hace unos dos meses realizo un blog de predicción meteorológica para el periódico La Rioja. 
Todos estos pasos los he ido dando una vez encontré la estabilidad en mi profesión de dentista. Tengo claro que mi trabajo es la Odontología, a la que me sigo dedicando en cuerpo y alma, no sólo con el trabajo diario sino también con la formación continua, tan importante para estar al día y poder ofrecer el mejor trabajo con la máxima calidad a mis pacientes. La meteorología es para mí la desconexión del trabajo diario y la forma de aprovechar mi tiempo libre. 
 
¿Es una afición cara?
No especialmente. Actualmente podemos encontrar estaciones meteorológicas casi profesionales a precios muy competitivos, a lo que hay que sumar un pequeño ordenador, una webcam y un alojamiento de Internet. Hay que hacer una pequeña inversión al principio, pero no es nada desmesurado. Una vez hecha la instalación de la estación, el mantenimiento es sencillo y todo lo demás es observar y estudiar. 
 
¿Cuáles son los conocimientos mínimos para empezar a hacer predicciones?
Considero que la base siempre debe ser la observación. Mi día empieza siempre mirando el cielo y haciéndole una fotografía. Por ejemplo, si veo cirros y cúmulos, ya deduzco que hay humedad en altura y la presencia de borrascas. Igualmente me fijo en las aves, para saber cuál es su comportamiento. 
Utilizo mapas de vientos, temperaturas o lluvias, tanto europeos como americanos, que son fundamentales para saber una tendencia meteorológica. Con ellos puedo conocer si va a entrar una borrasca en la Península o vientos del norte, por ejemplo, pero luego tengo que aplicar esa tendencia a mi conocimiento de la zona y a mi observación para hacer una predicción. El tiempo forma parte de la naturaleza y está expuesto a cambios que pueden producirse en cualquier momento: una borrasca puede dejar lluvias o no en función del viento y éstos no siempre se comportan como esperamos. Así, los vientos del norte son mucho más previsibles que los del sur.
 
¿Qué fuentes meteorológicas consulta?
Para mí es básica la Agencia Española de Meteorología (AEMET), pero también recurro a mapas de interpretación europeos y americanos. Como decía, éstos últimos son muy útiles para saber las tendencias meteorológicas de los próximos días. En mi caso, tras muchos años manejando estos mapas de vientos, depresiones o borrascas, ya puedo hacer interpretaciones con mirar los colores que presentan. Asimismo, tengo a mi disposición las imágenes de los radares y los satélites. Los modelos suelen hacer previsiones a diez días y, aunque hay algunas diferencias, no son muy divergentes entre sí; es más, hay páginas web en las que tomando una serie de modelos sobre un parámetro concreto hacen una media.  
Otro canal de consulta muy válido es Meteoclimatic, que es la asociación que agrupa a todos los aficionados españoles que tienen estaciones meteorológicas y quieren conectarlas a la red. Esta entidad se encarga de auditar y dar su sello a las estaciones, así como de registrar los datos obtenidos por las mismas en su web. En muchas ocasiones, en los gráficos que se emiten en los telediarios se cita como fuente Meteoclimatic. 
Siempre utilizo información pública, que realmente es la misma que usan los diferentes medios de comunicación o la mayoría de las agencias meteorológicas, pero  también hay un tipo de información privada, que utilizan algunos organismos oficiales o las entidades relacionadas con la aviación. Esta última suele referirse a datos en altura y, aunque me interesan, no son imprescindibles para hacer un pronóstico.
 
En su opinión, ¿se hace buena información meteorológica hoy en día en los medios de comunicación?
Desde mi punto de vista, la información suministrada en estos momentos es excelente. Particularmente, considero que el espacio del tiempo que ofrece hoy Televisión Española en la 1 es muy bueno y entretenido. Se ofrece con detalle y rigor, se da pie a la participación de los telespectadores con sus fotografías –este año en concreto ya me han publicado cinco o seis– y a veces aprovechan los datos que recogemos los aficionados en nuestras estaciones meteorológicas. Aunque mi día empieza con la observación del tiempo cada mañana, realmente el primer paso se produce la noche anterior al ver el pronóstico del tiempo de la 1.
 
¿Hay miedo al error en el pronóstico?
Evidentemente, siempre hay un miedo al error cuando se hacen pronósticos meteorológicos. Sobre todo desde que colaboro con el periódico La Rioja tengo mucho más cuidado con lo que escribo. En esencia, las predicciones que hago para este diario son las mismas que las que publico en mi blog particular, pero el hecho de saber que hay gente que me lee con regularidad y confía en lo que digo sí me crea cierta presión. Ahora consulto mapas y modelos con más detalle para poder escribir con mayor precisión y exactitud. En La Rioja una buena parte de la población se dedica a las actividades agrícolas o ganaderas y para ellos es de suma importancia conocer si, por ejemplo, van a poder ir a la vendimia o no. El blog que hago para el periódico lleva poco tiempo funcionando y aún no tengo clara la valoración del ciudadano, pero es evidente que interesa porque está teniendo cerca de tres mil visitas al mes.
No obstante, me dicen que acierto bastante y siempre que ha habido algún fallo en mi pronóstico intento buscar y explicar el motivo del mismo. Al fin y al cabo, el tiempo no es una ciencia exacta; es imposible controlarlo todo. El miedo es relativo.
 
¿Hay estaciones del año más previsibles que otras?
Sin duda. La más fácil de prever es el invierno, mientras que en el verano, aún dentro de la estabilidad de los anticiclones, se pueden producir muchas tormentas porque la atmósfera es muy inestable por el calor. En cualquier caso, lo verdaderamente difícil es el otoño y la primavera, porque son épocas de tránsito del calor al frío y viceversa. Todos sabemos que las predicciones del tiempo en Semana Santa son muchas veces objeto de polémica. En primavera, el tiempo es muy variable y hay borrascas o tormentas que pueden dejar lluvias muy localizadas. Además, en la zona costera, por la influencia marítima, es más complicado hacer una predicción muy exacta en una localidad determinada.  
 
¿La Rioja es una región rica en fenómenos atmosféricos? 
El valle del Ebro en general tiene un clima particular, un microclima que, para mi gusto, es bastante entretenido. En invierno puede haber nieve y nieblas y en verano tormentas, así que esta variedad hace que para los que nos gusta el campo y la fotografía tengamos mucho donde elegir. Realmente, cada región tiene sus peculiaridades y todas pueden ser interesantes; así, Galicia me parece apasionante por el hecho de analizar todas las borrascas que entran por el Atlántico, mientras que la zona costera del Mediterráneo tiene la gota fría de finales de septiembre u octubre. 
En mi caso, me gustan mucho la nieve y las borrascas, sobre todo las tormentas eléctricas. Hago muchas fotos de rayos y es algo que me encanta. Cuando tengo tiempo libre y veo que hay tormenta, cojo mi equipo fotográfico y tomo muchas imágenes de rayos. Generalmente, en el valle del Ebro las tormentas se suceden en los meses de mayo, junio y principios de julio y pasan muy rápidamente, por lo que hay que estar muy atento. Este año en septiembre se produjo una gran tormenta, muy eléctrica y muy estática, pero no estaba en mi casa y no pude fotografiarla.
Tengo la suerte de ver desde mi casa buena parte del valle del Ebro y me es sencillo hacer buenas fotografías de rayos –muchas de ellas se han publicado en el telediario de la 1 de TVE–. También soy muy aficionado a la astronomía y realizo muchas fotos de satélites, planetas y constelaciones. Igualmente también siento pasión por la fauna y la flora de mi entorno y cuento con muchas imágenes de aves, reptiles o setas. No soy ornitólogo, pero sí conozco casi todas las especies de pájaros de mi zona. En definitiva, todo lo relacionado con la naturaleza me entusiasma. 
 
¿Cómo espera que se desarrolle su futuro en el terreno meteorológico?
Creo que en mi situación actual me encuentro cómodo, ya que disfruto de mi trabajo, de mi familia y de mi afición. No me veo dando nuevos pasos en cuanto a la divulgación. La meteorología es una afición que me encanta pero ya me exige tiempo y, desde que colaboro con el periódico, más responsabilidad. Mi web se actualiza casi automáticamente con los datos de mis estaciones meteorológicas, pero el blog requiere que todos los días haga y procese la fotografía de la mañana y lleve a cabo los pronósticos semanales. El blog del periódico es muy similar al mío, aunque más resumido y visual; para él hago los pronósticos los jueves, de cara al fin de semana, y los domingos, para adelantar cómo será la semana. Todo este trabajo es muy gratificante y reconocido.  
Soy una persona que se entusiasma con facilidad por todo lo relacionado con la naturaleza; si salgo al campo a fotografiar aves y no las encuentro pero hallo setas, cambio el chip y me puedo pasar horas haciéndoles fotos. Mi mente siempre está activa.
A todo esto tengo que sumarle horas de estudio de programas de diseño informático, tipo PhotoShop, Illustrator o Power Point, así como lenguaje HTML o edición de vídeo. Todo el trabajo que publico en mi web o en mi blog lo produzco yo solo, así que no me queda más remedio que estudiar y preguntar. Eso sí, siempre sin descuidar la formación y la dedicación a mi profesión, que también me apasiona.
 
¿Hay mucha afición a la meteorología en España?
Podemos decir que sí. En la asociación Meteoclimatic somos muchos los que facilitamos los datos de nuestras estaciones, en La Rioja somos tres los aficionados que suministramos los registros. Asimismo, hay mucha gente que tiene sus blogs y hace interpretaciones. En este sentido, al tener estaciones y contar ya con unos años de experiencia, sé que muchos aficionados jóvenes me siguen y algunos incluso me copian. En el terreno de los blogs es muy importante la diferenciación, ya que en esencia todos recurrimos a las mismas fuentes. Yo suelo compartir la información y me gusta tener contacto con otros aficionados para resolver sus dudas o plantear mis preguntas, pero siempre nos reservamos algo que sea nuestro rasgo diferenciador. En mi caso, lo que me puede distinguir de otros aficionados con blogs son mis fotografías y el hecho de poseer dos estaciones meteorológicas. 
Para los contactos con otros colegas son muy útiles las redes sociales. Hasta hace unos dos años yo era reticente a estas vías de comunicación, ya que las entendía más encaminadas al plano personal, pero me he dado cuenta de que son un cauce rápido y muy valido, si se hace con buen criterio, para lograr información. Tener los contactos adecuados y establecer una comunicación instantánea es maravilloso. 
 
En torno al tiempo existe una serie de tradiciones populares, tales como las cabañuelas, o calendarios que predicen el tiempo con un año de antelación. ¿Cuál es su opinión al respecto?
En general, suelo desconfiar de todo aquello que se plantea en el largo plazo. Estos métodos populares o los calendarios que dan información meteorológica a un año vista no me parecen fiables. No obstante, sí valoro mucho el refranero español, porque se basa en la cultura popular y en lo que han ido observando muchas generaciones de personas que habitaron en nuestro mismo medio.
 
Su padre fue dentista y usted heredó su vocación, ¿por qué se decantó por el terreno odontológico?
Como ya he apuntado, pertenezco a una familia en la que la vocación médica y sanitaria ha sido muy evidente. Mi padre fue el primero de nosotros que se formó como dentista y yo heredé su vocación. Estudié Medicina en la Universidad de Zaragoza y estando en el tercer curso se creó la titulación de Odontología. Una vez concluidos los seis años de Medicina podía haberme decantado por la Estomatología como especialidad, que aún estaba vigente, pero creía más conveniente hacer Odontología como titulación independiente, para lo cual me matriculé en la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente, por recomendación de mi padre, hice el máster de implantes osteointegrados, también en Madrid, y tuve la oportunidad de formarme con muy buenos profesionales, tales como los doctores Barrachina, Luis Flores, López Álvarez o Francisco Martos, de la clínica Alpe.
 
¿Qué tipo de ejercicio lleva a cabo? 
Me considero un buen especialista en implantes, porque he tenido muy buena formación en este campo y en 20 años he colocado ya muchísimos implantes, y colaboro colocándolos en otras consultas, pero también me considero un dentista general que sabe aunar lo mejor de la odontología tradicional con los nuevos medios y técnicas. De mi padre aprendí no sólo a hacer odontología conservadora de calidad sino también a confeccionar prótesis completas y las sigo haciendo hoy, porque hay un tipo de paciente, generalmente mayor, que no demanda implantes. No soy de los que cuando el paciente abre la boca inmediatamente suma los implantes que puede poner, no recurro a ellos automáticamente. Las prótesis completas pueden dan muy buenos resultados si se hacen bien y se emplea la técnica adecuada –yo puedo dedicar a un paciente seis o siete sesiones–; además, existe la gran ventaja de que si el paciente no queda contento aún tenemos la opción de los implantes, pero tengo que decir que todavía no me ha ocurrido ni una sola vez. Me gusta tener recursos para solucionar la mayor parte de los problemas que pueden presentar mis pacientes. Así, lo único que no hago es ortodoncia, algún caso de periodoncia muy complejo y los cordales incluidos difíciles.
 
¿Hay mucha competencia en Logroño?
Como en toda España, cada vez somos más profesionales. Los dentistas que ejercemos según el modelo tradicional sentimos la presión de las compañías de seguros, que están abriendo sus propias clínicas, y de algunas franquicias que utilizan el gancho de un precio que luego no es real.
Entiendo la odontología como una combinación de artesanía y máxima calidad. Si sigo utilizando materiales nobles y confío en proveedores que me transmiten fiabilidad, considero que no debería tener problemas para mantenerme. Mi apuesta es la máxima calidad, principalmente porque me evita multitud de problemas posteriores. Además, aún en estos tiempos de crisis estoy constatando que hay un tipo de paciente, y cada vez más, que sí está dispuesto a pagar lo justo cuando sabe que se le va a realizar el tratamiento adecuado, con los mejores medios disponibles, materiales de máxima calidad, en el número de visitas que precise y con el profesional en el que confía.  
Logroño es una ciudad pequeña, en la que nos conocemos casi todos, y me gusta saludar a mis pacientes cuando me los encuentro por la calle. Mi relación con ellos se basa en la confianza y la máxima dedicación. Me gusta charlar con ellos y que me transmitan sus inquietudes para poderles ofrecer la mejor solución.
Como casi todos mis colegas he tenido que ajustar los precios, pero en absoluto estoy dispuesto a sacrificar la calidad, ya que es mi sello.

¿Saben sus pacientes de su afición por la meteorología?
Sí, muchos la conocen. Algunos saben que tengo estaciones meteorológicas, pero sobre todo desde que publico el blog de La Rioja la popularidad se ha incrementado mucho, ya que para promocionarlo me hicieron una entrevista en el diario. El tiempo es un buen tema de conversación y ya son varios los pacientes que me preguntan por el pronóstico para los próximos días. 
En general, creo que les resulta agradable que su dentista sepa de meteorología y haga pronósticos; lo ven como un complemento a mi labor en la clínica. 

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