• Director del Instituto del Aliento en Teknon

Doctor Jonas Nunes

  • 04 de May, 2017

¿Cómo está siendo la evolución del paciente en estas primeras semanas? ¿Cuándo se esperan obtener los resultados definitivos?
Desde el punto de vista posoperatorio, la evolución está siendo positiva, tal y como se esperaba. Se observó un poco de edema en la zona submandibular bilateral, pero fue remitiendo a lo largo de una semana. El paciente refirió pocas molestias. Con respecto al éxito clínico del procedimiento, estamos monitorizando su función salival a través de técnicas imagiológicas, sialometrías y escalas subjetivas. Por aspectos intrínsecos a la biología celular asociada con la medicina regenerativa, debería observarse la formación de nuevo tejido funcional al cabo de dos o tres meses. Por ahora, nos quedamos simplemente con la conclusión de que la inyección de células madre para tratar la xerostomía es una técnica cómoda para el paciente y de bajo riesgo. Estamos trabajando con un equipo de investigación de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), por lo que aguardamos los resultados con ilusión pero también con moderación.

¿Qué otras alternativas terapéuticas se barajan para tratar la xerostomía de los pacientes sometidos a radioterapia?
Dependiendo de una serie de factores, entre los cuales destacaría la dosis y la frecuencia de la radioterapia aplicada, observamos en algunos casos una destrucción muy extensa y la contracción de las glándulas salivales irradiadas. Los tratamientos sintomáticos, tales como los estímulos de sabor (productos que aportan un sabor amargo o ácido), los estímulos mecánicos/masticatorios (tipo chicles) y el uso de preparados de saliva artificial suelen demostrarse no satisfactorios para la mayoría de los pacientes que nos son referidos. Con el tratamiento a largo plazo con fármacos simpaticomiméticos (pilocarpina y cemivelina) y con la electroestimulación de las glándulas salivales con aparatos específicos para este efecto hemos obtenido resultados más o menos satisfactorios y de larga duración; sin embargo, son muy variables y en algunos casos nulos, como sucedía en el paciente tratado por esta técnica innovadora. Los simpaticomiméticos necesitan un control más exhaustivo de la dosis a tomar, de forma que se eviten los efectos colaterales. No obstante, cuando nos resta muy poco tejido, su estimulación resulta casi siempre insuficiente. Nos propusimos, en estos casos más límite, optar por la regeneración antes que por la estimulación.


¿De qué manera las células mesenquimales del tejido adiposo pueden recuperar la secreción de saliva? ¿Cómo funciona este proceso?
Básicamente, es una técnica que obedece a los principios de la medicina regenerativa, actualmente aplicada en el centro donde trabajamos, el Centro Médico Teknon, y con excelentes resultados, por ejemplo, en la regeneración de los tejidos articulares de deportistas de élite. Las células de nuestro paciente se extrajeron a través de una liposucción y en el laboratorio fueron aisladas, expandidas y concentradas. Al poseer una capacidad diferenciadora, se espera que después de insertadas, asuman la función del tejido receptor, en este caso tejido glandular salivar. Ambas inyecciones, aplicadas en las glándulas salivares submandibulares derecha e izquierda, transportaban unos 70 millones de células mesenquimales como intento de lograr una terapia celular tanto en el plano morfológico como en el funcional. Una línea que buscamos investigar es la aplicación de esta técnica durante el tratamiento con radiación, siguiendo el principio de que más vale prevenir que curar.

¿Qué condiciones se deben dar para llevar a cabo este tipo de intervención y quién debe efectuarla?
Hay varias condiciones, pero destacaría la seguridad –el estricto conocimiento y el cumplimiento de todos los protocolos de seguridad relacionados con la terapia celular– y un equipo experimentado. La colaboración de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y la labor exhaustiva del equipo del Instituto de Terapia Tisular fueron esenciales. Sobre quién debe efectuarla, al ser una técnica pionera, creo que aún no hay guidelines. En mi opinión, hay tres figuras que son imprescindibles: un estomatólogo/odontólogo experto en Medicina Oral para el diagnóstico y la conducción del caso desde un punto de vista clínico, un cirujano experimentado en la inyección guiada por ultrasonografía y, por supuesto, un reumatólogo apoyado por un instituto de terapia regenerativa. Esta primera inyección fue posible gracias a la intervención de los doctores Robert Soler y Jordi Coromina, ambos directores en Teknon y exponentes de máximo relevo de la Medicina Regenerativa y de la Otorrinolaringología, respectivamente.

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