Higienista dental (1986-2017): una profesión tan necesaria como comprometida

  • 02 de Ene, 2017

La actividad de higienista dental es una profesión joven que surge en Estados Unidos en la primera década del siglo XX. En Europa, se fue implantando poco a poco y a nuestro país no llegó como tal hasta 1986, año en el que se publica la Ley 10/86 de 17 de marzo, sobre odontólogos y otros profesionales relacionados con la salud bucodental. Hasta entonces, la figura del personal auxiliar en odontología y estomatología carecía de entidad y de amparo legal.

La Ley 10/86 es un hito en la historia de la Higiene Dental en España porque supone la creación de esta nueva profesión sanitaria dentro del ámbito de la Odontología. Los higienistas dentales adquieren así un estatus diferente al de los auxiliares de clínica, con funciones preventivas y de examen de salud dental, que se completan, según cita la ley, “con aquellas otras asistenciales que puedan realizar como auxiliares, ayudantes y colaboradores de los facultativos médicos, estomatólogos y odontólogos”.

El preámbulo del texto legal justificaba la conveniencia de contar con higienistas dentales, “con Formación Profesional de Segundo Grado”, para que las medidas preventivas de promoción de la salud y educación sanitaria bucodental alcancen de forma efectiva a toda la población y, en especial, a los niños y la tercera edad. Asimismo, reconocía que “el primer paso necesario es el de formación de un grupo de profesionales más amplio y diferenciado de los que existen en la actualidad” y recordaba que los índices de profesionales en relación con la población nos colocaban “en posiciones muy desfavorables, en uno de los lugares más bajos de los países comunitarios”.

Treinta años después de la publicación de la ley, es difícil hacer una radiografía precisa del estado de la profesión. Existe muy poca literatura publicada sobre el tema. Además, el hecho de no existir colegiación obligatoria en todas las comunidades autónomas hace muy complicado dar una cifra exacta del número de higienistas dentales que actualmente están en ejercicio. En conjunto, se barajan cantidades que van desde los 8.000 (según datos del Colegio de Higienistas de Madrid) hasta los 15.000 (según datos de la HIDES), de los cuales más de un 90% estarían en la sanidad privada.

Sector público y privado

“Se ha producido una rápida incorporación de higienistas en las clínicas privadas y una lenta incorporación en los servicios de salud públicos, a pesar del esfuerzo de hace una década”, afirma el doctor Jesús Rueda, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO). “En la actualidad, pueden trabajar en los distintos servicios públicos alrededor de 500 higienistas, observándose un claro crecimiento en relación con años anteriores, pero en todo caso sigue siendo una cifra insuficiente”.
Con respecto al porcentaje de higienistas dentales/auxiliares de clínica, tampoco se dispone de estadísticas fiables, “pero lo que sí podemos asegurar, sin duda alguna, es que en la moderna odontología se opta por incorporar a los equipos a higienistas dentales en vez de auxiliares, debido a su mayor formación y competencias”, asegura Sol Archanco, presidenta del Colegio de Higienistas Dentales de Madrid.

“Hemos pasado de no existir a estar presentes y ser necesarios para avanzar en la salud dental de la población. La realidad diaria demuestra una presencia, cada vez mayor, del higienista en los equipos odontológicos y un mayor volumen de funciones y responsabilidades. Hoy día no se concibe una clínica dental sin la presencia de un higienista altamente cualificado”, añade la presidenta del Colegio de Higienistas de Madrid.
El doctor Juan Carlos Llodra, secretario del Consejo General de Dentistas de España y profesor titular de Odontología Preventiva y Comunitaria de la Universidad de Granada, reconoce que hoy “el higienista dental es de suma trascendencia para intentar alcanzar el ideal de salud bucodental óptima en la población española. Su figura, en las medidas preventivas y educativas, es incuestionable, dentro de un marco de trabajo en un equipo supervisado”.

Asimismo, la doctora Regina Izquierdo, vocal de la Junta directiva de la SEPA, insiste en la relevancia del higienista dentro de la clínica dental: “En concreto, en el campo de la periodoncia la prevención es primordial e indispensable, pero además el auge de las patologías periimplantarias sitúa al higienista como una figura esencial también en el mantenimiento de los tratamientos con implantes dentales”.

En el marco de la odontología preventiva y comunitaria, el perfil del higienista, según el presidente de la SESPO, ha repercutido en mejores niveles de salud: “Distintos estudios muestran como el CAOD es menor en países donde se ha introducido la figura del higienista. Además, se conoce cómo disminuyen los conocimientos y los hábitos relacionados con la salud oral entre las poblaciones que no tienen acceso a estos cuidados”.
Desde hace años se viene produciendo una gran colaboración entre las principales sociedades científicas y los higienistas dentales, que abarca prácticamente a todas las especialidades odontológicas. “Si tuviera que destacar las áreas que mayor avance y presencia están logrando serían las de prevención de la periodontitis y de la periimplantitis, así como en la odontología preventiva y comunitaria”, dice la presidenta del Colegio de Higienistas de Madrid.

En general, las relaciones entre ambos colectivos, odontólogos y estomatólogos, pasan por un buen momento tanto a nivel institucional como clínico. La colaboración con el Consejo General de Dentistas y las distintas sociedades científicas así lo pone de manifiesto. “Mantenemos contactos fluidos y frecuentes para ir avanzando conjuntamente en nuestra principal misión, que es velar por la salud oral de la población española”, aclara el doctor Llodra.

En este contexto, la colaboración en el ámbito de la formación continua y la respuesta positiva por parte de los higienistas –que están demostrando una gran inquietud por adquirir nuevos conocimientos y habilidades– es uno de los logros que coinciden en resaltar con mayor satisfacción tanto la presidenta del Colegio de Higienistas de Madrid, Sol Archanco, como la presidenta de la HIDES, Mercedes Alberdi, y la presidenta de la AHIADEC, Montserrat Conill.
“Pero no sólo las sociedades científicas están teniendo en cuenta a los higienistas dentales, también los laboratorios, conscientes de la creciente importancia de esta profesión, nos han incorporado a sus foros y paneles de expertos”, añade Sol Archanco.

Retos pendientes

Por otro lado, Mercedes Alberdi recuerda que “no ha sido fácil el recorrido realizado durante las últimas tres décadas” y reivindica “el trabajo colectivo que se ha desarrollado en el marco nacional en cuanto a formación, congresos, contactos con las administraciones, manifiestos y denuncias contra el intrusismo, campañas de prevención, colaboraciones con diferentes sociedades científicas, etcétera”.

Y es que, pese a la progresiva normalización de la presencia de higienistas en las clínicas dentales, las organizaciones colegiales y las asociaciones hablan todavía de retos pendientes. En este sentido, Monserrat Conill destaca que “nos queda un largo camino que recorrer referente a la educación social para que el usuario cambie la denominación de ‘la chica de las limpiezas’ por la de la higienista dental”.

“Siento decirlo, pero no creo que tengamos el reconocimiento que nos merecemos. Aunque, afortunadamente, hay odontólogos que sí reconocen la figura del higienista dental, su aporte profesional y rentabilidad dentro del equipo de la clínica dental”, asevera Conill.

Para Mercedes Alberdi, el intrusismo es otro de los problemas con los que se enfrenta la profesión: “El intrusismo existe todavía en pleno siglo XXl. Somos una profesión sanitaria cualificada para y por la salud oral y todo paciente debe exigir ser atendido por un equipo dental capacitado y acreditado para ello”.

Las representantes de los higienistas coinciden en señalar la adaptación a los nuevos entornos de trabajo digitales como otro de los principales desafíos de la profesión a medio plazo. “Los avances técnicos y científicos han ido cambiando el perfil de la asistencia dental creándose nuevas áreas y funciones que, hace años, no existían”, indica Sol Archanco. “Habrá que esperar para ver cómo repercutirán estos cambios en el higienista dental”, apunta Montserrat Conill.

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